La mejor decisión de mi vida

El 31 de Marzo de 2009 acudí al notario para formalizar la fundación de túatú social media & pr.

Esto quiere decir que prácticamente se ha cumplido un año de la agencia y puedo decir que ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.

Voy a intentar reconstruir el proceso que me llevó a estructurar la decisión.

Llevaba 11 años trabajando en dos agencias multinacionales de comunicación y relaciones públicas.  Comencé como becario y, tras conseguir el permiso de trabajo, fui contratado como ejecutivo de cuentas.  Después de 9 años en la primera agencia en la que llegué a alcanzar un cargo intermedio, recibí la oferta de otra agencia para un puesto directivo.

Después de unos meses en la nueva agencia, me percaté que no tenía el apoyo de parte de la dirección de la empresa y que algunos de mis compañeros no entendían ni compartían mi forma de trabajo.

Y mientras esto ocurría, convoqué a un evento de uno de los clientes de la agencia y en el transcurso de éste, un par de empresarios de internet me comentaron que estaban buscando a un emprendedor del sector de la comunicación y las relaciones públicas para lanzar una agencia y que habían pensado en mí como la persona que la podía liderar.

Fue el impulso inicial que me hacía falta para comenzar a estructurar la decisión de montar túatú.

Así que aproveché el verano de 2008 para preparar el plan de negocio, entrevistar a diversas personas para que fueran colaboradores y buscar una oficina.  Incluso durante aquellos meses gané algunos clientes.

Este momento estableció otro hito en la decisión.

Si bien había conseguido ganar bastante negocio para la agencia para la que estaba trabajando, tomé la decisión de empezar a ver por mi propia empresa haciendo propuestas para clientes pequeños que sabía que no resultaban rentables para mi empleador.

Recuerdo que en una semana gané dos clientes, uno para mi proyecto y otro para la agencia en la que trabajaba.

Sabía que esta situación no podría seguir así indefinidamente, así que me autoimpuse un límite temporal para renunciar a la agencia en la que trabajaba.

Pero las cosas se dieron de otra forma…

Durante el otoño/invierno de 2008, compaginé 4 trabajos: como director de área con mi empleador, como director de mi agencia, como profesor universitario y como organizador de Blogs. La Conversación.

Entonces, cayó Lehman Brothers… y la crisis golpeó al mundo, provocando un giro a mi proyecto que me ayudaría a estructurar aún más mi decisión.

Durante el primer trimestre de 2009 no facturé nada y tuve que despedir al único empleado que tenía entonces.

Lo que gané como profesor universitario el último cuatrimestre de 2008 se fue íntegro a pagar su nómina.  Cuando le avisé que tenía que prescindir de su apoyo lo comprendió.

Esa ha sido una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar nunca, pero esa es otro tema que ya he tratado antes.

Siguiendo con la estructura de la decisión de fundar mi empresa, indicar que durante unos meses recibí varias ofertas de trabajo para entrar a otras agencias (incluso para dirigirlas como máximo responsable) o a grandes empresas. Algunas de estas ofertas eran realmente muy atractivas.

Tengo que decir en este momento que al rechazar alguna de estas ofertas fue cuando me di cuenta de verdad de que ya había tomado la decisión de apostar por mi empresa.

Y en eso… Fui llamado por un director de la agencia en la que trabajaba quien me notificó mi despido.

Más allá del orgullo profesional, lo que pasó por mi mente es qué pasos tenía que dar ese mismo día en la parte personal y en la parte profesional relacionada con mi proyecto: comunicarlo a la chica con la que salía entonces,  a mi familia y al colaborador que tenía en ese momento… y saber si me convenía irme al paro, pedir el pago único de desempleo o asumir la dirección de la empresa recién creada.

Fueron 24 horas trepidantes en las que mi decisión acabó de tomar forma por completo: asumí la dirección de la empresa que recién había creado unos días antes.  No me sumé al paro, porque lo veía como una forma peligrosa de adormecer mi hambre.  En definitiva, aposté todo por túatú.

Desde entonces,  han trabajado o colaborado 12 personas en túatú, que han atendido a cerca de 20 clientes y en nuestro primer ejercicio hemos dado beneficios y este año, aunque se presenta no exento de dificultades, tiene visos de ayudar en la evolución positiva de la agencia.

A un año de todo aquello, puedo decir que, si bien se dieron una serie de casualidades, al “unir todos los puntos” como diría Steve Jobs en su ya clásico discurso en la Universidad de Stanford, veo que mi decisión ha sido la correcta, una de las mejores (sino que la mejor) de mi vida.

Ahora, lo que tengo que hacer es seguir tomando decisiones, previendo las posibles dificultades y aprovechando las oportunidades.  Para esto necesito sabiduría, paciencia y fortaleza.

Aunque sé que no será un camino de rosas, sé que finalmente lo conseguiré.

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